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20 de Noviembre: la avenida que no existía

Para mejorar el tráfico en el primer cuadro capitalino, en 1933 el presidente tomó una decisión que cambiaría el Zócalo para siempre.

¿Qué tan bien conoces el Zócalo de la Ciudad de México? Seguramente has ido muchas veces, ya sea como turista o porque es tu paso a la hora de hacer compras. Bueno, la siguiente es una foto de cómo lucía a principios del siglo veinte. Dejando a un lado los árboles que adornaban la plancha, ¿notas algo raro en el círculo?

Nada por aquí, nada por acá. Foto: Arquitectura y decoración.

 

Exacto. Al fondo, del lado opuesto a la Catedral Metropolitana, ¡falta la avenida 20 de Noviembre! Hace menos de medio siglo no había una avenida de ese lado. De hecho, si te pones a ver bien la foto, ni siquiera está el Palacio de Gobierno ¿? KASTÁPASANDAAA?

Pues no. No es un universo alterno: desde la época de Porfirio Díaz se habían presentado propuestas para mejorar el creciente tráfico del Zócalo que solo podía desahogarse por las calles paralelas a Madero o 16 de Septiembre. Fue en 1933 que el presidente Abelardo L. Rodríguez (éjele, que ni sabías que hubo un presidente con ese nombre) tomó cartas en el asunto y decidió abrir de tajo todas las calles para abrir una gran avenida.

 

A la izquierda, es como estaba en 1932. A la derecha es como esta hoy. En medio está “La Callejuela”

 

La idea era pasar por en medio de todas las calles, demoliendo lo que fuera necesario para poder abrir la avenida, desde la plancha del Zócalo hasta la iglesia de la Concepción Tlaxcoaque. Es decir…

Abrir todas las calles para unir estos dos puntos.

 

Y así, fueron tumbando casas una tras otra: en los documentos oficiales puede verse como algunas eran muy elegantes y otras ya estaban bastante descuidadas. El Lic. Aarón Sáenz, Jefe del Departamento del DF, fue el encargado de las demoliciones. Esta es una comparativa de cómo se veía al comenzar la obra y cómo es actualmente: se puede ver claramente, del lado derecho de la foto, que no existía un edificio de gobierno sino que se construyó después (aunque parezca viejito).

¡Achis achis los mariachis!

 

Pero tal vez el mayor problema de abrir esta avenida fue la iglesia de San Bernardo, que estaba exactamente por donde debían abrir la avenida. En 1934 esta iglesia no vivía sus mejores días: había sufrido un sinnúmero de reparaciones, durante las Leyes de Reforma fue cerrada, las monjas que lo habitaban fueron trasladadas a otro lado. Antes de 1934 su aspecto era este:

No van a creer lo que pasó después…

 

Así que una de las primeras opciones fue derrumbarla completamente. Pero el arquitecto Vicente Urquiaga tuvo una mejor idea: para conservar lo más posible de este monumento barroco ¿Por qué no partir la fachada a la mitad y luego doblarla en ángulo recto, acomodando piedra por piedra? O__O

Pues eso hizo:

¡OMG!

 

Los trabajos para abrir esta avenida se llevaron solamente cuatro años y algunos meses (bastante rápido, si tomamos en cuenta las dificultades de rescatar y conservar todos los edificios históricos que se pudieran). Para 1938 la zona estaba casi terminada y lista para el comercio: hoy la Avenida 20 de Noviembre está llena de zapaterías, tiendas de ropa, árboles, macetones y tiene una muy buena ciclopista para llegar al corazón del país: el Zócalo de la CdMx.

¡Quién lo hubiera imaginado!

 

Sobre Guillermo Guerrero

Guillermo Guerrero
Blogger primigenio, locutor de radio y periodista. Conoce los secretos y rincones más oscuros de la Ciudad de México. Bebedor legendario de cubas con Ron Matusalem.

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2 Comentarios

  1. Qué interesante, Memo. ¡Me encantan estas entradas!

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