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Consejos de baile para los que no bailan

Cuando hablamos de baile, hay dos tipos de personas:
1) Los que apenas suena una cumbia y los pies se les mueven solitos, como si trajeran hormigas.
2) Los que no se paran de la silla ni con una grúa.

Eso tiene diferentes consecuencias y causas. Si no bailas, puede ser que hayas nacido con dos pies izquierdos (revísatelos, los pulgares no deben de ir del mismo lado). Si bailas muy bien, invariablemente tuviste hermanas, primas o una madre bailadora. Si no bailas, seguramente ocultas tu desprecio por el baile diciendo que eres darks o punk. Si bailas muy bien, seguro eres de los que organizan salidas los viernes después de la oficina.

Pero digamos que eres de los tiesos: seguramente ya tienes ensayado un pretexto cuando vas a las fiestas. Te agarras de tu cerveza o cuba y pones una sonrisa desquiciada cuando alguien te pregunta “¿Y tú no bailas?”. Te mueves nerviosamente en tu silla y aunque por dentro sueñas con partir la pista bailando “No rompas más mi pobre corazón”, te quedas sentado moviendo la cabeza. Bueno, pues estos consejos son para ti, sin importar que seas hombre, mujer o quimera. ¡Venga! ¡A bailar!

1.- Nadie baila como en las películas, créenos.

Si en tu casa pones películas donde los latinos bailan salsa haciendo ruleta y machincuepas, y las parejas mueven los brazos como spaguettis, debes saber que así no es en la realidad. De hecho, pocas personas saben hacer más de dos o tres vueltas básicas que van combinando a lo largo de la canción. Es obvio que en la pista de baile destaca más esa pareja que se mueve haciendo llaves de lucha libre, pero siempre hay más parejas que se divierten moviendo la colita. No te apaniques.

2.- Nadie se está fijando en ti.

Si crees que alguien te está juzgando por tu manera de bailar, estás equivocado: cada quien anda en su rollo y tratando de seguir a su pareja de baile como para andar fijándose si mueves bien las patrullas. Aunque lo cierto es que los que están en la mesas se están fijando en ti: son los que no bailan y entre los que tú estabas antes, así que no cuentan.

3.- Si vas a salir a bailar, sal a bailar.

Si ya te animaste a bailar (digamos, una salsa) te damos dos consejos básicos: 1) No intentes hacer vueltas complicadas, por más buena intención que tengas, o tu pareja terminará con un brazo luxado y el codo salido (¡auuuu!). Es mejor moverse poquito, cada quien en su lugar, sonriendo. 2) Si ya te animaste a saltar a la pista, disfrútalo. No hay nada peor que te retuerzas como gusano en sal diciendo “es que no me gustaaa”, “es que no puedooo”. Nahmbreee, agárrale el gusto a la zangoloteada.

4.- Ensaya en tu casa un paso básico.

El paso básico es así: abre las piernas como si trajeras pañal. Ahora lleva tu pie derecho al lado de tu pie izquierdo (mantén el equilibrio, no te vayas a ir de trompa). Vuelve a abrir las piernas. Luego lleva tu pie izquierdo al lado del derecho. Abre las piernas. ¡Muy bien! Repite este movimiento 400 veces con diferentes ritmos: con canciones de Fey, con canciones de la Sonora Dinamita y con canciones de Julión. Con reggaetón no: eso no se baila, es del diablo.

5.- ¿Y los brazos, apá?

Cosas que están prohibidas hacer con los brazos mientras bailas: hacer una licuadora con tus brazos como si fueras brasileño (ni los de Brasil hacen eso). Levantarlos por encima de tu cabeza, sacudiendo las manos y haciendo “¡wuuuu!” (eso es de locos y deja ver tu axila sudada). Hacer “Vogue” como Madonna. Dejarlos a los lados, inmóviles, como espárragos. Moverlos como odalisca del lejano oriente. Ninguna de estas cosas se ve bien, es mejor que sigan el movimiento del cuerpo.

6.- Bailes coreográficos

Si estás en la fiesta de fin de año de la empresa, seguramente el grupo versátil pondrá canciones con coreografía para animar a la gente. Entre ellas están “Payaso de Rodeo”, “Follow the leader“, “YMCA” y “Todos para abajo, todos para arriba, manito con manito, dando un golpecito”. Olvídalo. Estas coreografías necesitan mucha práctica, así que es mejor que las bailes en la orilla de la pista o te verás como canica en caja.

7.- ¿De plano no sabes bailar?

Vamos, que tampoco es pecado. Hay gente que nació negada para el baile, que cada vez que se para en la pista parece que hace la danza de la lluvia y Tláloc se enoja; hay otros más que se la pasan pisando a su pareja y otros que le dan codazos a los demás. Bueno, pues para ellos también hay solución: si te quieres divertir en la pista de baile, espera a que haya una canción en la que solo haya que moverse en su lugar (es decir, canciones pop: nada de tropical o norteño). Métete hasta el centro de la pista, mueve un poco tu torso, relájate y déjate llevar. No es necesario que levantes tus patotas como matando cucarachas, nadie se va a dar cuenta. Esto es lo que conocemos como “baile de pingüino” porque solo te tienes que menear.

Nuestro último consejo es: nunca es tarde para aprender a bailar y te garantizamos que vas a divertirte 456% más en las fiestas y reuniones. Cuéntanos, ¿tú cómo aprendiste a bailar?

Foto: Cuartoscuro

Sobre Guillermo Guerrero

Guillermo Guerrero
Blogger primigenio, locutor de radio y periodista. Conoce los secretos y rincones más oscuros de la Ciudad de México. Bebedor legendario de cubas con Ron Matusalem.

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2 Comentarios

  1. Jajajajaja te tkm Memo! A ver cuando me llevas a dar una zangoloteada, para que aprenda a bailar. Tú me lo prometiste!

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