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Diez lugares para chacharear en GDL

Desde garnachas y chucherías, hasta artesanías contemporáneas, pasando por lo típico, lo popular, lo excéntrico, lo exótico y lo extravagante, GDL tiene de todo y para todos los gustos.

1. Chapultepec

Mejor conocida como Chapu, la zona se ha convertido en uno de los lugares más concurridos y bulliciosos. Se reúnen aquí tapatíos de toda suerte, familias, abuelitas, skaters, milennials, bebedores y gastrónomos empedernidos, rockeros, bikers, aprendices de salsa, monjas y uno que otro maniquí vivo. Además de los bares, cafeterías y restaurantes que abundan en las inmediaciones, los sábados en la noche se pone sobre el camellón un bazar de… ¿cómo llamarlas? Cosas bonitas, artesanías contemporáneas, objetos chic, curiosidades. Los precios son bastante razonables. Entre otras cosas puedes encontrar aquí: pequeños jardines de cactus para el escritorio, joyería para metaleros, cuadernos artesanales, joyería de plata, gelatinas de diseño, vermicomposta, cinturones, huaraches hechos de tela bordada, camisetas de estampado chido, libros viejos, incienso y alineación de chacras, indumentaria militar, aros para hacer burbujas…

El camellón va desde Avenida México, hasta la glorieta Niños Héroes y el bazar se pone como de 6 a 11 pm.

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2. Atemajac

Aquí, además de las delicias de los mercados mexicanos, encuentras todo lo necesario para preparar tortas ahogadas: carnitas al por mayor, birote recién horneado, taquitos dorados de papa, frijol y requesón, salsas, guacamole, pico de gallo, queso adobera o panela. Ya nomás te va a faltar el mariachi, el tequila y los amigos.

Se encuentra al norte de la ciudad, llegas siguiendo toda la Calzada del Federalismo hasta Avenida de la Patria (que nace en ese cruce). Hay una estación de tren eléctrico que te deja justo en la esquina. El problema en este lugar es encontrar dónde estacionarse. Puedes dar vuelta en calle Granaditos y dar vuelta a la derecha para entrar al caótico y siempre repleto estacionamiento, o alejarte un poco de la zona y llegar caminando.

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3. Santa Tere

En mis tiempos de secundaria solíamos decir: “Sí lo viste en la Eres, lo encuentras en Santa Tere”. A la rima le faltaba la s, de la misma forma que a las prendas que se mercan aquí les falta un pelo de rana para pasar por originales. Sin embargo, cuando se trata de embellecerse con poco y de llenar el clóset de garras o el zapatero de tacones despampanantes que no vas a ponerte más de tres veces, El Tianguis de Santa Tere es una opción excelente. En sus tiempos de esplendor caminaban por los amplios y asoleados corredores de este tianguis toda suerte de guapuras tapatías, mujeres que se planchaban el pelo y se ponían cuatro capas de maquillaje y pestañas postizas para venir a comprar sus bolsos Luigi Vuittoni y sus tacones Manulo’s; pero los tiempos de gloria decayeron, supongo que con la llegada de Grupo Inditex, que viene siendo la misma cosa: moda barata, solo que en Santa Tere son muchos los intermediarios que se benefician, las hechuras y materiales son mejores, y puedes comer toda clase de garnachas, antojitos y ricuras mientras compras.

Se pone en las calles que rodean el mercado de Santa Tere, los domingos por la mañana.

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4. Trocadero

En Guadalajara, como ni somos creídos, a nuestro tianguis de chácharas y antigüedades le pusimos el mismo nombre que la Place du Tracadéro, al pie de la Torre Eiffel, en París. Es un escelente lugar para pasear, ir de mirón y darle vuelo a la nostalgia. Eso sí, lleva sombrero, sombrilla, bloqueador, camisa blanca y botella de agua, porque el sol muerde. Aquí puedes encontrar desde tesoros de infancia y regalos perfectos, hasta las cosas más extrañas, hipster y sobrevaloradas de la última tendencia en decoración. Se vale regatear, aunque los marchantes del Trocadero tienen colmillo de morsa y más de un gringo ha salido de ahí con la calavera de Pancho Villa. Es cuestión de tener buen ojo y seguro encuentras objetos auténticos de colección a buenos precios. Es un capricho, sí, pero a quién no le gusta concederse caprichos.

El Trocadero nació de las bodegas y galerías de antiguedades que hay en esa zona de la ciudad, sobre Avenida México, entre Chapultepec y Avenida de las Américas, y que un buen día decidieron sacar sus cosas al camellón. Desde entonces el tianguis ha crecido mucho. Se pone los domingos por la mañana.

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5. Galerías del Calzado

Un centro comercial en el que, créalo o no, solo se venden zapatos. Sí, un pequeño mall de lo más común, de una planta, techado, muy cuquis, con banquitas y kioskos de chamoyadas, pasteles y frapuchinos. Lo singular es que todas las tiendas son zapaterías. Zapato de moda, zapato bonito, zapato de calidá. Y es que #Bajío. Al igual que en León Guanajuato, al ser zona ganadera, la industria del calzado creció y creció, hasta que llegaron las transnacionales. A pesar de todo, Galerías del Calzado sigue en pie gracias a la calidad de sus productos.

Se encuentra sobre Avenida México, yendo hacia el poniente, donde hacen glorieta la Diagonal Golfo de Cortés y la avenida Juan Palomar y Arias. Hay estacionamiento en la parte de abajo, se entra por un costado de la avenida Juan Palomar y Arias.

6. Chapalita

Cualquiera que haya manejado en auto por las calles tapatías se habrá dado cuenta de la extraña obsesión que tenían con las glorietas los que planearon la ciudad. Son confusas, son imprácticas, producen accidentes y embotellamientos. Ahhh, pero se miran rete bonitas, con sus árboles y sus esculturas. Ajá. Bueno, pues a algún pintor se le ocurrió exponer su obra en la enorme glorieta Chapalita, para aprovechar el espacio arbolado, fresco, rodeado de casonas cuya gloria tiene ya algunos ayeres, aunque el estilo no lo pierden. Es bonito ir a pasear a la glorieta y ver o comprar arte mientras se toma un refrescante tejuino con nieve de limón. Eso sí, cuidado a tratar de cruzar la avenida, porque no hay semáforos y los conductores tapatíos no siempre son considerados. La glorienta siempre está ahí, pero los tejuineros y los pintores solo se encuentran los domingos, como entre las once y las cinco.

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7. Baratillo

En este lugar, la basura de un hombre siempre puede ser el tesoro de otro, y a muy buen precio. El baratillo es uno de los tianguis más extensos de México, de Latinoamérica y quién sabe si también de la galaxia. ¡Es enorme! Aunqe la mayor parte es bastante común y encuentras lo mismo que en un tianguis de Mauritania, o sea, buenas garnachas, ropa y piratería, en ciertos rincones y calles te topas con los puestos más WTF que puedas imaginarte, y la fotografía de la motocicleta que se lleva tu ignorancia no nos dejará mentir:

Que si andabas buscando esa refacción que necesitas para que vuelva a funcionar tu bicicleta Vagabundo, en el Baratillo la encuentras. Que si buscabas la tapa de la cafetera que se le perdió a tu abuelita o la manija de la olla express… los chunches más raros sen encuentran aquí, sobre todo herramientas usadas, refacciones de aparatos, todo lo que necesites para enchular tu bicicleta y agárrate… hasta animales vivos. Sí, lo decimos con horror. Así que la próxima vez que quieras adoptar una chiva o un cerdito, ya sabes a dónde acudir.

El tianguis se encuentra en el Sector Juárez de la ciudad y se pone los domingos por la mañana. Corre por la calle Juan R. Zavala. La entrada está en Avenida Puerto Melaque y Calzada Juan Pablo II. Encontrarás chácharas viejas y herramientas por la calle Santa Margarita o en las ramificaciones del tianguis. Todo para tu bicicleta, en Calle Federación y Pedro Celestino Negrete. Los animales están cerca de la calle José Luis Mora. La alfalfa se vende por separado.

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8. Medrano

A pesar de los nombres, nada tienen de poético las calles de Federico Medrano, desde Díaz Mirón hasta Ramón López Velarde. Aquí se le conoce mejor como “la Zona del Vestir”. De hecho, es uno de esos lugares a los que tu mamá te llevaba arrastrando cuando eras chiquita, y tú jurabas que debía ser una sucursal del infierno. Tiendas, tiendas, tiendas y más tiendas de ropa, tan económica que te sientes millonaria y hasta se te acelera el pulso. Mucha de esta mercancía es elaborada en fábricas locales, al igual que las tiendas de Zapotlanejo. El lugar es ideal para un culposo paseo de domingo, para gastar poco y comprar mucho en compañía de buenas amigas (predomina la ropa de mujer). Podrás encontrar aquí la misma ropa, bisutería y maquillaje que te venden cinco veces más caras en las tiendas de centro comercial. Aquí se trata de agarrar la canastita y llenarla de aretes a precio de mayoreo, de surtir todos los colores de pintaúñas que siempre soñaste, ocho de esas blusas que ya viste en Acheieme, nomás que con otra etiqueta, cuatro pares de zapatos y siete bolsos, uno para cada día de la semana. Nada recomendable para ir en pareja.

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9. San Juan de Dios

No es bonito, pero tiene su encanto muy particular. A los gringos les encanta. Lo diseñó el arquitecto Alejandro Zohn y no sabemos muy bien qué era lo que se proponía cuando se inauguró, en el 58, pero podemos estar seguros de que ni la zona ni el mercado empatan con las expectativas económicas de aquel entonces.

La planta baja venden la utilería necesaria para representar una escena de la Revolución mexicana, desde bigotes y sombreros, hasta huaraches y ropa artesanal, pasando por anafres y carbón, tiendas esotéricas, yerberías, dulces tradicionales y toda clase de mexican curious. El segundo piso está repleto de fondas de comida “mexicana” bajo el acecho de la venganza de Moctezuma. En el tercer piso venden cualquier cosa suceptible de ser pirateada.

Se encuentra en una de las orillas del centro histórico, en la esquina de Avenida Juárez y la Calzada Independencia, a unos pasos del Hospicio Cabañas, al final de la Plaza Tapatía, varias cuadras atrás del Teatro Degollado.

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10. Tlaquepaque

Colonial y coqueto, el centro de Tlaquepaque es para cuando te quieres sentir turista en tu propia tierra y disfrutar de sus encantos. Desde hace mediados de la década de los setenta las casonas antiguas empezaron a alojar espléndidas galerías, restaurantes y tiendas de artesanías, a precios más razonables que en otras ciudades coloniales. Lo típico de aquí es la alfarería y el vidrio soplado, aunque la gran afluencia de turismo ha hecho que las tiendas se vuelvan mucho más eclécticas e inovadoras. Los domingos es cuando se llena de gente la peatonal de Independencia, desde avenida Niños Héroes, hasta el Jardín Hidalgo, donde hallarás los carritos que venden escamochas, un exquisito cocktel de frutas que sabe ligeramente distinto, no sabemos por qué.

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  • ¡Cuéntanos! ¿Qué otros lugares conoces para chacharear en Guadalajara?

Sobre Ave Barrera

Ave Barrera
Escritora y traficante de mezcal. Nació en Guadalajara, pero hace ya varios años obtuvo la nacionalidad chilanga. Su primera novela se titula Puertas demasiado pequeñas (Alianza 2016) y la segunda anda buscando suerte. Sus cuentos están publicados en antologías y sitios web.

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