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El Edificio Ermita: nuestro pequeño Times Square

Este hermoso edificio de la colonia Tacubaya, era el más moderno y futurista de su época.

El Edificio Ermita es uno de los más emblemáticos y bellos de la Ciudad de México. Construido en 1930, es un punto de referencia de la zona de Tacubaya, ubicado justo en el cruce de avenida Revolución y avenida Jalisco. Algunos se han aventurado a llamarlo “nuestro Time Square” por su característica forma triangular y porque siempre ha servido como soporte publicitario, similar al sitio neoyorquino. Tal vez tu recuerdes que fue conocido como el “Edificio Canadá”, porque durante mucho tiempo las grandes letras de esta zapatería cubrieron su pequeña fachada norte.

Aunque hoy es un edificio más en medio de la Ciudad de México, cuando se construyó fue todo un hito. ¿Qué tal si viajamos a principios del siglo XX?

El primer edificio moderno

Recordemos que Tacubaya era un pequeño pueblo en las afueras de la Ciudad de México. Lo que hoy es la avenida Jalisco antes era el Camino Antiguo de México a Toluca. Por donde hoy pasa el Metrobús (en Benjamín Franklin) antes llegaba el Ferrocarril del Valle de México. Eso fue a finales del siglo 19.

Una buena parte de los terrenos de Tacubaya pertenecía a Antonio de Mier y Celis, hijo de una de las familias más ricas del porfiriato, que en 1868 se casó con Isabel Pesado, hija del político José Juan Pesado; ambos recibieron la jugosa herencia familiar que invirtieron en obra pública, como el desagüe de la Ciudad de México y Don Antonio fue el primer presidente del Banco Nacional de México. El matrimonio se mudó a Francia, pero el Duque se nos murió antes de ver el siglo XX en 1899.

Su viuda, doña Isabel, decidió crear una fundación para honrar la memoria de su esposo y de su hijo que murió a los pocos días de nacido: le puso el nombre de “Fundación Mier y Pesado” (seguro has oído hablar de ella). Isabel murió a los pocos años, en 1917 (¡dramón!) y fue su hermana Trinidad quien se encargó de sus bienes.

A Doña Trinidad le preocupaba tener ingresos seguros para la fundación que se dedicaba a obras caritativas y la educación de los jóvenes mexicanos. En 1929 le encargó al arquitecto Juan Segura, un muchacho de 32 años que acababa de salir de la Academia, una obra que resultaría tan polémica que a punto estuvo de no realizarse: tendría que levantar un edificio de departamentos para renta en el terreno triangular donde estaba la finca y los jardines de don Antonio. Además de los departamentos, el conjunto tendría que contar con una sala de cine (¡fue el primer cine sonoro!) y varios locales comerciales. Lo logró de manera excepcional: la sala de cine (llamada Hipódromo Condesa) podía tener a 2500 espectadores cómodamente sentados y sus 78 departamentos tenían por lo menos una recámara, recibidor, estudio y baño ¡con tina! (ya quisiéramos). Por esas características -pequeños lugares, pero muy funcionales- fue el preferido por los exiliados españoles que lo tomaron como su hogar temporal.

–  El edificio se llama “Ermita” porque ahí se encontraba una pequeña iglesia llamada “La Ermita del Calvario”. En estos terrenos también había una vieja pulquería, un templo y una placita venida a menos.

 

Así quedó.

 

Su polémica construcción

Construir un edificio de ocho pisos era impensable para este lugar: los habitantes alrededor hicieron protestas para impedir su avance y lo llamaron “esa monstruosidad gris”. Además se cuestionó la seguridad de su elevador -pocas veces vistos en la ciudad- de la marca Otis, que irónicamente funcionó perfectamente durante 80 años.

Segura hizo tan bien este edificio, que su lujo perduró durante varios años; hoy sus interiores son envidiados por muchas personas que tratan de alquilar uno de los pequeños depas: jardines interiores, vitrales y un patio central que ya no se ven en las construcciones modernas. Además, el estilo Decó es una delicia.

Después, la publicidad cubrió su lado más delgado: los capitalinos más viejos recuerdan que durante muchos años la publicidad que se veía desde avenida Revolución era de la zapatería Canadá, hoy desaparecida. Como decíamos, los abuelos todavía le dicen “el edificio Canadá” por tener unas letras enormes hechas con lámparas fluorescentes, que decían “México Calza Canadá”, que seguían un patrón que simulaba movimiento. La fachada norte también tuvo durante un tiempo el anuncio del refresco Orange Crush y de una llantera.

¿Te ha tocado visitar este edificio? ¿Vives ahí? Nos encantaría que nos contaras tu experiencia en este lugar. ¡Compártela en los comentarios!

– Entre los habitantes más famosos de este edificio estuvieron los integrantes de Maldita Vecindad, el escritor español Rafael Alberti y por poco tiempo, Ana Torroja

Sobre Guillermo Guerrero

Guillermo Guerrero
Blogger primigenio, locutor de radio y periodista. Conoce los secretos y rincones más oscuros de la Ciudad de México. Bebedor legendario de cubas con Ron Matusalem.

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