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¿Es Kanye West un genio del video?

En este #TragoInvitado, Javier Sánchez analiza una de las piezas más controvertidas de los últimos años.

En un mundo donde los videoclips cada vez son menos relevantes para mercadear música ¿cuál es la función de este medio? ¿Ganar views, likes, shares? Sin duda estamos muy lejos de los días en que un nuevo video de, digamos, Britney Spears, empujaba la maquinaria de ventas de CD’s. No, estamos en la era de lo inmediato, lo digital, lo -cof cof- “viral”.

En ese mundo, un videoclip más de un rapero hablando sobre tener sexo con miles de mujeres y deseando la muerte a sus haters es absolutamente irrelevante… a menos que la pieza misma escape a su etiqueta de artículo promocional y se muestre como arte.

Confieso que hace mucho un videoclip no despertaba en mí las ganas de analizarlo, de considerarlo algo más que simples imágenes en movimiento montadas al ritmo de una canción; pero “Famous”, de Kanye West, es una cosa especial. Ahhh, ya sé, seguramente estás pensando “¿qué carajos le pasa a este tipejo que escribe?”, “vaya manera de darle importancia a un misógino irrespetuoso que se mete con todos, hasta con la novia prístina de los EU, Taylor Swift”. Concuerdo: Kanye West es un personaje incómodo, con aires de grandeza y una arrogancia que repele a cualquiera; pero dejemos eso fuera de la ecuación y analicemos “la obra”, el video. Exclusivamente el video.

Vamos a los hechos. Hace unos ayeres, West publicó ”Famous” en la plataforma de música Tidal y rápidamente causó reacciones extremas ¿por qué? Porque en él aparecen los cuerpos desnudos de varias “celebridades” en una enorme cama. A primera vista parecen reales, pero una inspección más detallada (o un rápido googleo) revela que se trata en realidad de figuras de cera. Al centro de la disposición sugerente de los famosos, entre los que se hayan Donald Trump, Rihanna (que colabora en el single), Chris Brown, Kim Kardashian y Bill Cosby, observamos Kanye mismo, centro del universo, ¿rey del mal gusto?

La inspiración visual, admitida por el rapero, viene de la pintura “Sleep” del artista norteamericano Vincent Desiderio, pero más que inspiración es una apropiación de la misma. Toma elementos de la pieza del 2008 y la transporta al ahora, a lo que sucede en este lado del mundo, en contexto para que casi cualquier persona la entienda (el “mínimo común denominador” aplicado al campo semántico cultural). Una señal de que más que causar sensación, alguien (tal vez Kanye, o tal vez su equipo de marketing) tenía las intenciones de hacer un comentario. ¿Sobre qué?

Para entender eso, me vuelvo sobre el video mismo. “Famous” tiene una cualidad Lo-Fi que es imposible de eludir. Esto presenta una piedra de toque interesante: ¿por qué tomarse la molestia de moldear/esculpir las figuras de cera con tal atención al detalle si al final será grabada en tan baja resolución, con tan poca fidelidad al color o al enfoque mismo?

Porque el artista tiene una prerrogativa. Porque debe verse como un acto voyeurista, porque somos nosotros, “los espectadores”, quienes deben preguntarse si queremos seguir viendo lo que está frente a nosotros. Es una encrucijada moral. ¿Recuerdas cuando lograron hackear a Jennifer Lawrence y sus fotos desnuda circularon libremente por internet? En un par de clicks nosotros teníamos el poder de decidir si queríamos violar su intimidad o permanecer en “el lado bueno”. Esto es básicamente lo mismo: Kanye West ofrece una mirada a su mundillo, pero somos nosotros quienes elegimos seguir ahí, en esa supuesta orgía. Por morbo. Porque somos humanos. Porque #nudes.

Claramente hay una intención de recrear una suerte de sex tape. A través de la cámara al hombro, el lo-fi del video casero, las falsas respiraciones insertadas, se presenta la oportunidad que, a mi parecer, redime este video de ser otro más en una larga lista de movidas publicitarias de West: la oportunidad de reflexionar.

¿Qué quiere decir el director (o Kanye, da igual) con esto? ¿Por qué después del minuto 2:25 no hay más sonido que las “respiraciones” de estas celebridades? ¡Por cuatro minutos enteros!

¿Será que esta es una obra de arte?

En entrevista con Vanity Fair, Kanye West reveló que este trabajo “No es pro o anti [cualquier personaje en el video]. Es un comentario sobre la fama”.

Sencillo pero interesante.

Regreso a mi tesis de que “Famous” bien podría observarse como una pieza de video arte precisamente aquí, porque el artista está atado a su tiempo y medios. “Famous” juega con nuestro fetiche de “poseer” a las celebridades; en sus 10 minutos de duración nos ofrece un atisbo sin tapujos de eso, de famosos con arrugas, defectos y mucho más, pero curiosamente “glaseados” con la pátina de la cera (¿o el plástico?) que, como sabemos, puede desgastarse fácilmente. También apunta a meditar sobre lo que significa yacer dormido, inmóvil, ¡indefenso!

Si acaso el espectador aguanta los 10 minutos recibe una sorpresa hacia la recta final de “Famous”, un plano que se abre lentamente, ahora sí en alta definición, para apreciar en todo su esplendor la enorme cama de famosos. En los últimos segundos Kanye abre los ojos repentinamente, convirtiéndose de inmediato en nuestro cómplice. I see what you did there, Kanye.

Corte veloz a un cielo, otra vez lo-fi, que muestra un ocaso. En contraste con el inicio del video, en el que se aprecia claramente un amanecer, esta última imagen ofrece un círculo completo. Un ciclo del que fuimos partícipes. ¿El ciclo de qué, Kanye? ¿De la fama? ¿De otro de tus esquemas para escandalizar? ¿Es un comentario de la brevedad del todo?

Carajo, este es un buen video. Y puede que Kanye West sea mucho más profundo de lo que me gustaría darle crédito.

Piénsalo sin prejuicios. No te dejes llevar por los artículos que puluaron en internet del tipo “Taylor Swift reaccionó así al video de Kanye West”, esa es la paja; en estos 10 minutos hay algo más que ver, algo que se asoma por entre los pliegues de las sábanas, y no son los glúteos de Kim Kardashian.

Es el aura de una pieza que podría ser arte, si acaso lo dejamos manifestarse.

Paz y amor.

**

Javier Sánchez es un artista visual de la Ciudad de México. Encuentra infumable a Kanye West y no patrocina, ni de lejos, cualquier conducta homofóbica, transfóbica o misógina.

Sobre Redacción Cazacocteles

Desde el cuartel general de Cazacocteles.

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Un comentario

  1. Me gustó mucho la redacción 🙂 sí, lo sé soy una vouyerista 😛

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