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Estas cosas nos llenan de orgullo, ¡y no sabemos por qué!

¿Eres de los que dicen con mucho orgullo que puede comerse 25 tacos de canasta? ¡Este es tu post!

Importantes estudios comparativos entre diferentes países de la ONU, demuestran que en otros países las causas de orgullo nacional se refieren a cosas como muy importantes (pero aburridas) como la energía nuclear, la conquista del espacio o la creación de súper atletas. En cambio los mexicanos, que somos una raza de bronce que todo lo puede, nos sentimos muy orgullosos de otras cosas que de verdad importan, pero que solo nosotros entendemos. Ya llegaremos al punto. Antes de eso queremos decir que en Cazacocteles siempre hemos admirado las costumbres mexicanas  y nos sentimos orgullosos de usted, aunque no sepamos porqué y aunque usted tampoco lo sepa. He aquí la lista:

Desvelarse.

En estos tiempos de las Stranger Things, uno puede quedarse toda la noche en un maratón de Netflix y llegar al otro día muy orgulloso al trabajo diciendo “Miren nomás, yo me quedé viendo esa serie toda la noche y ahorita estoy fresco como lechuga, ¡yiajajajai!”. Aunque todos sabemos que para sobrevivir a la jornada Godín tendrá que tomar dos jarras de café y tres litros de Red Bull. No sabemos muy bien porqué nos causa orgullo desvelarnos e ir a trabajar –suponemos que es para demostrar que somos super hombres–, pero no está bien (y menos si la desvelada fue tratando de matar zancudos)

Godín desvelado a las 12 pm.

 

Chile.

Llegamos a la cosa que nos da más orgullo como mexicanos: comer chile (sin albur). Nada te llena más de orgullo que agarrar un chile verde y darle una mordida, mientras todos a tu alrededor te ven con admiración, ¡ya no digamos que sea un chile habanero! Solo los verdaderos mexicanos, los que han entrenado su lengua desde niños, pueden hacer eso. El verdadero orgullo mexicano consiste en preguntarle a la señora de los tacos “¿Cuál de sus salsas pica más?” y no soltar ni una lagrimita: es más, hasta le dices “yo pensé que picaba en serio”.  ¡Ahíjoles!

Ja ja ja, gringo novato.

Pagar poco.

Si algo tiene esta tierra azotada por huracanes y devaluaciones, es que los mexicanos nos especializamos en agarrar las mejores ofertas. También sabemos cómo ahorrar, comprar ropa en las pacas, reciclar muebles (como el clásico huacal que se convierte en librero) y hacer un platillo de las sobras de toda la semana. Es más: tanto orgullo nos da, que cuando alguien te dice “Oye, ¡qué bonito abrigo!”, tú contestas con un “¡gracias! ¡Y sólo me costó 200 pesos!”. ¡Lo traemos en los genes!

Comprado en los saldos

 

Sobrevivir a la cruda.

Aquí hay que decir dos cosas: una cosa es presumir que los mexicanos sí sabemos tomar (va uno por la vida con su botella de tequila en la mano) y la otra, que la cruda nos hace los mandados. Está uno en la fiesta tomando cerveza como si no hubiera un mañana y mezclando unos mezcalitos cuando alguien nos dice “Oye, no tomes tanto, mañana vas a amanecer más”. Aquí hay que hacer cara de ofendido y decir:

– No señor, yo mañana me echo un plato de pancita y como nuevo.
o
– No no no no, yo antes de dormir me tomo un Ketorolaco con un montón de agua y como si no hubiera tomado.
o
– Nada de eso, a mí la cruda no me hace, ya entrené a mi hígado.

Lo cierto es que al otro día sientes que te mueres (¡nos han contado!).

“Papáaa, tráeme aguaaa”

 

Comer a reventar.

Un día la República de los Trogloditas le dio un reconocimiento a México porque aquí sí comemos que da gusto. Todos sabemos que comida diaria consiste en un caldito, arroz con huevo, guisado, agua, postre y un altero de tortillas. El estómago de los connacionales ha sabido adaptarse como tablero de Tetris y, por muy lleno que estés, siempre hay espacio para el postre. De hecho, cuando ya no hay más espacio para comer, basta con tomarse un “digestivo” o echarse una sal de uvas para que te quepa una rebanada de pastel. Nos levantamos con un puño en alto y con la otra mano aceptamos ese plato de chilaquiles que nadie quiere “para que no se quede”. ¡Y arriba Méeeexicoooo!

¿Otro taquito?

Sobre Guillermo Guerrero

Guillermo Guerrero
Blogger primigenio, locutor de radio y periodista. Conoce los secretos y rincones más oscuros de la Ciudad de México. Bebedor legendario de cubas con Ron Matusalem.

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