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Etiqueta cantinera

¿Existe una etiqueta universal para entrar a todas las cantinas? Guillermo Guerrero cree que sí…

Una vez un maestro de antropología me dijo que para conocer un lugar hay que visitar tres cosas: su museo, su iglesia y su mercado. Con eso uno se puede dar una idea de cómo es la cultura, la historia y la comida. Debo decir que he seguido este consejo al pie de la letra en todos los lugares que he visitado.

Pero además, siempre visito una cantina del lugar donde voy. Es una costumbre que tengo desde hace mucho tiempo: siempre voy a la cantina/ bar/ botanero típico donde los lugareños van a tomar una cerveza. Me he preguntado porqué la gente prefiere pagar más por una cerveza que si la tomara en su casa y es, creo yo, por la convivencia. Uno puede ir a la cantina y perderse dos horas, porque nos gusta estar con nuestros similares pelando habas, comiendo pepitas o viendo un partido de futbol. Esa cosa de “aquí estoy con mis hermanos cavernícolas, ugh ugh ugh”.

También creo que hay una etiqueta universal para entrar a la cantina y mimetizarte con los parroquianos, sin importar que estés en España o en San Luis Potosí. Y es que, hay que decirlo, las cantinas suelen ser intimidantes: no es nada bonito entrar a un lugar en la lejanía y que todos te volteen a ver con cara de “¿Quién dejó entrar a este fuereño?”

Bueno, la cosa es así:

1) Hay que entrar y hacerse el acalorado. Nunca falla: entra uno a cualquier cantina y haces como que te agarró el bochorno. O si afuera está lloviendo, haces como que te guareces de la tormenta. En lo que te acomodas en tu silla tienes que voltear a ver de reojo qué hacen los demás: si todos toman cheve, pues pides cheves. Si todos toman tequila… pos pides cheve. Lo primero es pedir cheve.

2) ¿Qué cheve?. Ahí está la cosa: si uno está en México ya sabes que cualquiera está buena, menos la Sol y la Gallo. Pero si llegas a otro país. ¿Qué pides? Tienes que hacerte el amistoso y decir “¿Cuál está más fría?”, y el cantinero seguro te va a decir su recomendación. Aunque una vez apliqué esa en NY y me dieron una que sabía a pipí. Pinches gringos gachos.

3) No volteas a ver a los demás. No señor: desde el momento en el que te entregan tu cheve, esta se va a volver tu confidente, tu compañera de mesa y tu amiga. A ella le vas a cantar y a ella le vas a hablar. Te le quedas viendo, le arrimas el cachete, le das unos besitos y cuando se acabe, pides otra. Nada de hacerse el chistosito y tratar de hacer amigos porque no sabes si entraste a un lugar donde te van a agarrar a cuerazos.

4) No pidas cosas estrambóticas. Una vez entré a una cantina en la zona más fea de Los Mochis y se me ocurrió pedir botana. Pinche chilango pidiendo “botana”: se me quedaron viendo requetefeo. Luego entendí que la botana se le compra a los vendedores ambulantes que entran a ofrecerte queso o garbanzos. Así que no pidas otra cosa más que tu cheve.

5) Tip de borracho profesional: ahí les va, garantizado. Con este tip se van a consagrar en el Olimpo de los ebrios y los tratarán muy bien en cualquier lugar. Entran a una cantina, se toman dos cervezas y piden la cuenta (aunque tengan intención de quedarse un rato más): pagan sus cheves y dejan una propina del 20%. Si les cobraron 50 pesos por dos cheves, pos ponen diez pesos de propina.

Luego le dicen al cantinero “bueeeeeno, me tomo otra“.  El cantinero va a estar muy agradecido por su propina y los va a atender mejor. Este tip ha sido comprobado en Chihuahua, Sinaloa, Veracruz y un chingu de lugares más.

CONCLUSIÓN

Si usted se quiere meter a una cantina de un lugar que no conoce, siga la regla de “pido una cheve y me voy a mi rincón a tomármela”. No falla. ¡Salud por eso!

Sobre Guillermo Guerrero

Guillermo Guerrero
Blogger primigenio, locutor de radio y periodista. Conoce los secretos y rincones más oscuros de la Ciudad de México. Bebedor legendario de cubas con Ron Matusalem.

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Un comentario

  1. Memo!

    Justamente vengo de tu otro hijo y lo primero que leo es algo que tanto pedía de ti: Historias de Cantina

    Me encanta leer este tipo de historias, cuidas excelentemente bien el tiempo y el lenguaje y haces que el lector se sienta salpicado del olor cantinesco tan caracteristico de estos lugares.

    Gracias!

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