Home / #AsíEsMéxico / Nos escapamos el lunes a medio día a la cantina Nuevo León

Nos escapamos el lunes a medio día a la cantina Nuevo León

A una calle del Zócalo capitalino se esconde una de las mejores cantinas de la ciudad.

Los meseros –elegantemente vestidos con una camisa blanca, corbata de moñito y chaleco de satín– atienden velozmente a los parroquianos que entran un lunes a mediodía a la cantina Nuevo León (que no son pocos):

– ¿Qué le damos? ¿Una cerveza? ¿Una cubita?
– Una cerveza, por favor
– ¡SALE UNA VICTORIA PARA LA TRES!

Antes de que llegue la cerveza, en tu mesa ya tienes quesito y chiles en vinagre. Todos son muy amables y sirven con gusto. La Nuevo León es una cantina como las de antes y se nota en los clientes: gente que viene a platicar, a quitarse el calor o a ver las noticias. Muchos otros vienen a comer pues la cocina es magnífica: hay comida a la carta y comida corrida, que no tienes que pedir porque ellos te la sirven sin discriminación ¿Te echaste una cheve? Te dan un caldito de camarón acabado de hacer con un alterón de tortillas. ¿Sigues bebiendo? Una gran cacerola con ejotes con huevo y chile, hacen que se te haga agua la boca.

 

Puro rucailo.

 

Sin embargo la ubicación de la Nuevo León puede pasar desapercibida para el turista: está sobre la calle Pino Suárez 18, entre un local de paletas de hielo y uno de jugos. Su puerta doble es lo único que te dice que ahí dentro hay un templo de la beberecua (eso y una miniplaquita que dice “Cantina La Nuevo León”). Sin embargo por dentro es enorme: 190 alegres comensales cuando todo está lleno.

Daría la impresión de que todos los clientes se conocen, pero no te sientas intimidado. Acomódate y disfruta una cantina como debe de ser. Si traes hambre extra, pide una torta (hay de milanesa, pierna, jamón o huevo).

Con una, tienes.

Para el bebedor profesional cuentan con una variedad infinita de licores. Los cantineros saben preparar mil tragos diferentes (la leyenda dice que si pides un licor para quitarte la cruda, te sirven la especialidad de la casa). Si quieres un digestivo, un sambuca con mosquitas. Si quieres una cuba, tienen una gran variedad de rones. ¿Y de precios? Bara bara pa’ la raza: esto no es la Condesa en donde una cheve te la dan a 80 pesos. Aquí con menos de 200 pesos puedes salir recitando “Ya bebí, ya comí, ya no me hallo aquí”.

Viendo a “lontananza”.

Pocas cantinas le dan batalla a la Nuevo León: aquí uno se siente tan cómodo como llegar a casa y quitarse los zapatos después de un día pesado ¿Sabes de alguna que debamos visitar? ¡Échenos sus recomendaciones! ¡Yiajajai!

Sobre Guillermo Guerrero

Guillermo Guerrero
Blogger primigenio, locutor de radio y periodista. Conoce los secretos y rincones más oscuros de la Ciudad de México. Bebedor legendario de cubas con Ron Matusalem.

Puede interesarte

¿Qué tanto discriminas cuando vas a la cantina?

¿Neta? ¿Hay discriminación en el simple acto de echar un trago? Piénsalo dos veces. ¿Te …

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *