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De restaurantes con fotografías

Guillermo Guerrero elucubra sobre el extraño fenómeno de las fotografías restauranteras.

Acto uno.

De vez en cuando llega uno a un restaurante que parece popular. Te acomodas en tu mesa, pides la carta y, después de ordenar, te das cuenta que las paredes del lugar están tapizadas de fotografías de celebridades que estuvieron ahí mismo:

– Mira mira -dice tu acompañante- aquí estuvo Diego Luna.
– Mira la de allá, esa es Julieta Venegas.
– ¿Quién es esa de allá?.
– Es Niurka, buey –contesta tu interlocutor.

Así, mientras el mesero te trae tu orden, puedes pasar el tiempo viendo las fotos de las paredes. Dependiendo de lo popular del sitio, dichas imágenes pueden estar hasta en el baño. Es casi seguro que no vas a reconocer a la mitad de las personas que aparecen en ellas pero, ¿qué importa? tanto barroquismo solo puede indicar dos cosas: 1) Que el restaurante es muy sabroso 2) Que tal vez no sea tan sabroso, pero es tradicional.

Un ejemplo de esto es el restaurante “Ponte Trucha Negro”, que está en Guadalajara y al que nomás le falta la foto de Donald Trump para estar completo. Este restaurante es sabroso y es tradicional, así que tiene fotos hasta en la cocina.

***

Acto dos.

Mi pensamiento inmediato después de ver tantas fotos es, ¿cómo las tomaron?

Yo creo que debe de haber un grupo de espionaje en las chicas que están en la entrada recibiendo a los comensales. Ellas deben de estar entrenadas en el arte del espectáculo, la socialité y el deporte. De hecho, estoy casi seguro que eso debe ser requisito básico para que les den el trabajo. Cuando entra una celebridad de medio pelo (pensemos en un Erasmo Catarino) ellas hablan por su manoslibres al dueño del lugar mediante claves secretas:

– Tenemos un 47 en proceso.
– Enterado, ¿cuál es el 63 del 47?
– 47 de La Academia, repito, La Academia.
– Especifique el 31.
– Erasmo Catarino, repito, Erasmo Catarino.

El dueño del lugar decide en ese momento si la celebrité merece que él mismo salga a atenderlo o basta con mandar al jefe de meseros. Si es alguien como el Chicharito Hernández, es seguro que él va. Si es el Kikín Fonseca, manda a la jefa de cocina.

También me imagino que sacan una cámara profesional carísima que siempre está lista para la ocasión, porque los famosos no avisan. Esto puedo asegurarlo porque todas las fotos, sin excepción, muestran a los famosos despeinados, con pelo de almohada, pants aguados y ropa de calle.

Ese Diego Luna se acaba de levantar.

 

***

Acto tres.

Nunca he tenido un restaurante, eso es obvio, porque me comería todo lo de la cocina. Pero un día fui a visitar a una amiga mía en Aguascalientes que tenía una cocina económica llamada “Gotita de miel”:

– Ya voy a cerrar, no vendo nada –me dijo
– Ánimo
– No, estoy decidida

En ese momento se paró un trailer frente a su negocio. De él se bajó Alex Lora, Chela Lora y demás músicos de El Tri. Alex preguntó “Tenemos hambre, ¿tienen servicio?”.

Mi amiga, su esposo, mi mamá, mi hermana y yo juntamos las mesas y tomamos la orden de todo el equipo. Hicimos comida como para un regimiento. Recuerdo que yo tomaba órdenes como un robot y las gritaba en la cocina. Mi amiga hacía milanesas y pechugas empanizadas. Pasamos cerca de dos horas sirviendo comida a todo el staff del grupo de rock.

Al final pasó lo que se esperaba: El Tri se fue dejando una generosa propina que no alcanzó para nada porque mi amiga estaba en bancarrota. Esa fue la única vez que yo serví de mesero. Y, como ustedes pueden imaginar, no hay ninguna fotografía que demuestre que la anécdota que acabo de contar sea verdad. Solo puedo decir que el staff de El Tri come como si fueran náufragos.

La conclusión es: después de todo, tener una cámara lista por si un famoso entra a tu negocio, no parece tan mala idea :’P

 

 

Sobre Guillermo Guerrero

Guillermo Guerrero
Blogger primigenio, locutor de radio y periodista. Conoce los secretos y rincones más oscuros de la Ciudad de México. Bebedor legendario de cubas con Ron Matusalem.

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Hola. Me llamo Guillermo Guerrero. Vivo en internet. En 1996 trabajaba yo en la UNAM, …

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