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Sabemos que viste alguna de estas piezas de ‘Art Nacó’

Modas van, modas vienen. Lo que antes era elegante, hoy es… espantoso. ¿A quién se le ocurrió esto?

Seguramente los arquitectos del futuro verán cierto periodo arquitectónico mexicano (que comprende los mejores años priistas de la década de los setenta y ochenta) como “El Art Nacó”, y que en Cazacocteles también hemos nombrado como el Acapulco Frankenstein: es ese periodo en los que las casas de nuestros abuelitos estaban llenas de cosas extrañas y que hoy no comprendemos. Como es más fácil mostrarlo, que explicarlo, allí les va:

Paredes tiroleadas

Como herencia de la Santa Inquisición, alguna vez las paredes tenían esa cosa llamada tirol y que les otorgaba una textura mezcla entre rallador de queso y uñas del diablo. No podíamos ser niños e ir corriendo con las mangas cortas, porque en un descuido terminabas arañado. ¡Cuántos pellejitos dejamos entre sus bordes irregulares! Por suerte, luego inventaron el tirol planchado, que no picaba tanto, pero que de todos modos dolía. ¿A quién se le ocurre?

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Paredes con paisaje

 

Sólo si eras una persona con mucho dinero podías permitirte la última moda en paredes decoradas: fototapiz, herencia de esos estudios de fotografía de los años 50. Uno entraba a una casa muy finolis y en la sala te sentías como en el bosque; pasabas al comedor y te sentías como en Suiza; pasabas a la recámara y dormías como rodeado por una cascada. Eso sí, este tapiz exigía mantener lejos a los niños, porque siempre daba mucha ansiedad quitarlo con la uñita.

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Candelabros eléctricos

En la época de los palacios franceses, los candelabros –con velas de a deveras y hermosos cristales que casi parecían diamantes– daban luz a los enormes salones donde la realeza hacía fiestas y convites. No sabemos cómo llegaron a los hogares mexicanos, encima de la mesa del comedor, con cristales de celulosa y focos que simulan flamas (¡como los de la foto de arriba!). Afortunadamente están en extinción. Ké hermozo.

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Yeso de merengue

La evolución del tirol, de los candelabros y de las molduras en el techo, es esto: el yeso que parece merengue de pastel, símbolo de realeza y el epítome de lo más kitsch entre lo kitsch. Chulada: el albañil se convierte en un artesano de la mezcla y hace pequeñas estalactitas que cuelgan del techo para simular… no sabemos qué quiere simular, pero es divino. Un -10 en la escala de Cazacocteles.

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Pintura con esponja

Comenzaba la década de los 90, cuando surgió una moda entre la juventud en éxtasis: las paredes que se pintaban con esponja. La técnica era difícil de dominar: pintaba uno el color base y lo dejabas “a medio secar”. Luego, diluías el color secundario y lo aplicabas con esponja, con gracia y elegancia. ¡Qué efectos! ¡Era como hacer nubes! Hay quien perfeccionó esta técnica y aplicó colores metálicos, como si vivieras en el estómago de Robocop. Divino.

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Chimeneas falsas

 

¡Ah! Todos los mexicanos recordamos esos días, en la última glaciación, cuando hacía mucho frío en todo el continente americano y nos alimentábamos con mamuts. En recuerdo de esos días aciagos, muchos arquitectos meten chimeneas falsas en los hogares, que tienen escape para ningún lado y que solo ocupan espacio. ¡Es como estar en Noruega, pero sin las inclemencias del tiempo! ¡Maravilloso!

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Abuelita Top Design

La arquitectura Art Nacó siempre fue de la mano con las Abuelitas Diseñadoras de Interiores que daban ese toque de distinción y de calidez al hogar. Pequeñas carpetitas de crochet adornaban cada rincón de la casa, con formas geométricas que recuerdan el kiosko Morisco. En el WC, un delicado juego de baño te recibe cubriendo la taza, tanque y papel (uno no sabe si hacer sus necesidades o ser el chambelán del inodoro). Y por último: una multitud de delicadas figurillas de yeso imitación porcelana (y de migajón de pan imitación yeso) te miran desde la vitrina. ¡Sublime!

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Nuestros finalistas de Art Nacó son: las cantinitas que los papás ponían junto al comedor “para agasajar” a los amigos, las molduras garigoleadas de madera alrededor de las puertas y los muebles de rattán que te hacían sentir como en la playa aunque estuvieras rodeado de cemento. También los muebles rústicos que no se movían ni una grúa o los cuadros de payasitos llorando. Pero ¿qué te decimos a ti? ¡Mejor cuéntanos cuáles son las cosas de Art Nacó que viste en tu familia!

Sobre Guillermo Guerrero

Guillermo Guerrero
Blogger primigenio, locutor de radio y periodista. Conoce los secretos y rincones más oscuros de la Ciudad de México. Bebedor legendario de cubas con Ron Matusalem.

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