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Selva y arte surrealista en Xilitla

¿Has escuchado hablar del jardín surrealista de Edward James? Es un lugar mágico en San Luis Potosí.

Xilitla es un pequeño pueblo mágico en la Huasteca Potosina. Llegar a él es muy sencillo (es un destino frecuente para la gente que vive en Monterrey o Coahuila) y de la Ciudad de México hay camiones que salen todos los días y que viajan entre montañas y selva para llegar allá. Y aunque el pueblo en sí mismo es hermoso, es más famoso porque el siglo pasado llegó ahí un millonario excéntrico del que se han escrito muchas leyendas: Edward James.

Edward James heredó una gran fortuna de su padre y del negocio minero. Gracias a estas relaciones se hizo amigo de Dalí, de Magritte y después de Leonora Carrington. Se enamoró de México: un día decidió que en este lugar apartado de San Luis Potosí iba a hacer el legado de su vida, aunque no tenía mucha idea de qué iba a hacer. Al final, decidió gastar gran parte de su fortuna en un jardín donde paisaje fuera protagonista y donde te sintieras como en una obra de arte. Este lugar hoy es conocido como Las Pozas de Edward James.

Si nunca han ido a este lugar imaginen que entran a un gran parque en donde se encuentran 27 edificaciones. Edward hizo varios caminos que conectan cada una de ellas, cuyas formas salieron de lo más profundo de su imaginación. Basta con ver las fotos que acompañan este post para darse cuenta que no hay un lugar igual en todo México: piso en forma de cocodrilo, esculturas con forma de mano, jaulas de jaguares, estructuras que intentan tocar el cielo. Cada rincón es maravilloso.

Si planeas ir a este lugar, opta por contratar un guía que te explique rápidamente qué secretos esconde este lugar y después haz un recorrido por tu cuenta. Los guías te explicarán sobre el lugar donde Edward planeaba poner un cinematógrafo o aquella escalera que no llega a ninguna parte. Te contarán la historia del mural egipcio o cada una de las ventanas escondidas. Todo es precioso en este lugar. Nuestra visita duró más de cuatro horas y no logramos recorrer este jardín en su totalidad.

Y es que cuando murió Edward James, el jardín quedó un poco en el descuido. Fue hasta hace poco que la Fundación Edward James lo habilitó para ponerlo en funcionamiento. Hoy, tiene los servicios básicos: cafetería, baños y señalamientos. Sin embargo, dejaron que la selva hiciera su parte y se comiera poco a poco los sueños de este hombre excéntrico. Musgo en las piedras, enredadera en las paredes. Todo forma parte de la obra de James.

Tips para visitar Las Pozas de Edward James.

1) Durante las vacaciones, la fila puede ser de dos a tres horas. Abre a las 9 de la mañana, pero desde las siete y media ya hay gente formada. No se desesperen, vale mucho la pena entrar: prepárense con bloqueador, repelente de mosquitos y agua embotellada.

2) Si llevas una buena cámara, carga también con una mochila que la proteja de la humedad. Se llama “Las Pozas” porque puedes meterte a darte un chapuzón y no queremos que se descomponga tu equipo ¿verdad?.

3) Si cuando estén formados en fila les da hambre, no se preocupen: hay toda una economía local alrededor del lugar. Tacos, helado, aguas, cocos, sombreros, etc.

4) La entrada cuesta 50 pesos, aunque no puedes salir y entrar (el control se lleva con brazaletes electrónicos). Aprovecha tu visita y planifica tu viaje. ¡Y no hagan coraje si hay demasiada gente! Siempre habrá un rincón para descansar y admirar el lugar con tranquilidad 🙂

Sobre Guillermo Guerrero

Guillermo Guerrero
Blogger primigenio, locutor de radio y periodista. Conoce los secretos y rincones más oscuros de la Ciudad de México. Bebedor legendario de cubas con Ron Matusalem.

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